Yo trabajé en Cirque du Soleil. ¿Qué hay detrás de sus cortinas?

Nos colamos en el interior de la compañía de espectáculos circenses más famosa del mundo: el Circo del Sol.

Cirque du Soleil, el trabajo de sueños de la mayoría de las artistas del circo, acróbatas, y bailarines profesionales. Creciendo en el mundo del circo, yo siempre escuchaba la gente hablando y soñando de cómo debe ser la experiencia de trabajar con el circo más grande y más conocido del mundo. Un día, para mí y mis dos compañeras, este sueño se hizo realidad. Hoy voy a contar un poco del nuestro viaje por el mundo del Cirque.

En el año 2006, ya llevábamos tres años entrenando y actuando juntos con Julie Bergez  y Natasha Patterson en un grupo de contorsión.  Nos llamábamos los “Mystic Pixies”. Vivimos en San Francisco y actuábamos en muchas ciudades grandes de los Estados Unidos  y hemos participado en un festival de circo bastante importante en Mónaco, así que ya éramos bastante conocidas.

Un día decidimos a mandar un vídeo de nuestra actuación al Cirque du Soleil. Ninguna de nosotras esperó que tuviéramos una respuesta en tan poco tiempo. Un par de semanas después de mandar el video, Cirque nos contactó diciendo que están montando un espectáculo nuevo y estaban buscando un numero de contorsión exactamente como el nuestro. Les gustó nuestro estilo distinto que combinaba gimnasia rítmica, contorsión y baile, y el nivel que tuvimos para nuestra edad. Pidieron que venimos a Montreal, Canada o a Las Vegas para hacer una prueba.

Fui para hacer la audición en Las Vegas. La prueba era en el hotel Treasure Island donde hay un espectáculo fijo de Cirque du Soleil que se llama Mystére. Me dejaron pasar a mí y a unas 10 personas más al centro del escenario para esperar el comienzo. Había gente que hacía de todo, baile, aéreos, acróbatas, pero fui la única contorsionista. Fue un día bastante largo… La prueba era dividida en tres partes: fuerza y condición general; muestra de nivel en su especialidad; y la parte artística de baile e interpretación.

La primera parte fue la de fuerza. La verdad es que fue más fácil de lo que esperaba. Hicimos flexiones, tracciones, unos ejercicios de cardio, y algo de abdominal. Estuvimos muy acostumbrados de hacer todos estos ejercicios con muchas más repeticiones de lo que pedían, así que pasé esta parte con mucha facilidad. La siguiente fue la parte de mostrar su número. Por la primera vez tuve la oportunidad de actuar en un escenario tan bonito y tan enorme. Aunque sin público, se sintió muy excitante y pase por mi actuación sin nervios como si lo hubiera hecho mil veces antes. Después de acabar la última parte de baile, me dijeron que la verdad es que para nosotras tres la prueba era más formalidad que nada pero lo hemos hecho muy bien, y que pronto nos mandarán los contratos de trabajo.

Cirque Du soleil

En pocos meses después de la prueba, ya habíamos firmado los contratos para un año, con posibilidad de re-firmar año por año hasta que no querremos quedarnos más. Yo tenía 15 años, Julie 14, y Natasha tan solo 10 cuando hemos llegado a Montreal para empezar la creación del espectáculo de cual formaríamos parte: Kooza. Para los seis meses de creación, cada día menos los fines de semana, tuvimos entre 5 y 8 horas de ensayos. Tuvimos ensayos solo para nosotras y también con el resto de las artistas para cuadrar coreografías grupales. Habían ensayos de danza, de interpretación, acrobáticas, habían incluso ensayos donde tuvimos que cantar. Muchas cosas que hemos ensayado en este tiempo al final nunca hemos usado en el espectáculo, pero todo que hemos hecho ayudó a formar el resultado final.

Durante este tiempo de creación sobre todo, aprendí muchísimas cosas nuevas. Trabajé con profesionales de muchas disciplinas. Todas las artistas tuvieron a su disposición la sala de pilates y fisioterapia donde podrías inscribirte todas las veces que quieras por semana para clases privadas de pilates y para ver terapeutas par cualquier lesión o dolor que tenías. Aproveché de todos estos servicios al máximo y aprendí como cuidar a muchos tipos de lesiones, como hacer masajes terapéuticas, como usar todas las máquinas de pilates, TRX, y pilates con pelota de yoga y de suelo. Conocí muchas artistas de países diferentes, sus historias y maneras de entrenar.

Por fin, ¡llegó el momento de estrenar nuestro espectáculo! Unos días antes hemos conocido nuestro nuevo mundo que consistía de varias carpas, una grande, una enorme y un par de pequeñas, y muchas caravanas. La carpa enorme era donde se ubicaba nuestro escenario, y los asientos para el público (cabían 2500 personas de público). La carpa grande se llamaba la carpa artística, y contenía todo que necesitábamos nosotros, las artistas. Había un espacio grande alfombrado para entrenar y calentar, dos espalderas, un mini-gimnasio con máquinas y pesos libres hasta 45 kilos, dos máquinas de cardio, espacio de fisioterapia y masajes, espacio para el mantenimiento de los trajes, cambiadores con tocadores y espejos para cada artista y un espacio con sofás para descansar. Realmente era como un mini-mundo.

Circo del Sol

Justo afuera de la carpa artística había baños y duchas, y un poco más lejos estaba la cocina, donde nos servían comida durante todo el día. Las caravanas servían como oficinas, y uno era la escuela para los niños de las artistas y las artistas jóvenes como nosotras, para acabar los estudios. En cada ciudad dónde venimos, los técnicos montaron todo casi exactamente igual y daba la sensación que nunca hemos cambiado de sitio. Lo único que cambiaba eran los apartamentos que nos alquilaban para nosotros en cada ciudad que fuimos.

Que suerte que en nuestro mini-mundo tuvimos todo que necesitábamos, porque cuando empezamos a rodar con el espectáculo, pasábamos casi todo nuestro tiempo allí. Habían entre 7 y 10 espectáculos por semana. El espectáculo duraba 3 horas, y los días que habían dos, acabábamos de pasar a veces más de 12 horas “on site” (esto es como se llamaba estar en el lugar del trabajo, o sea, dentro de nuestro mini-mundo).  Para preparar para el primer espectáculo del día que normalmente empezaba a las 16, nosotras tuvimos que llegar a las 13-13:30 como más tarde. Comemos un poco, 15-30 minutos para maquillarse, y a las 14:30 tuvimos que presentarnos para empezar a calentar.

Siendo contorsionistas, tardábamos bastante en calentar, porque tuvimos que estirar cada parte de nuestros cuerpos, así que para el primer espectáculo del día, una hora y media, para calentar y probar unos trucos que eran menos seguros ero lo mínimo.

Era muy importante mantenerse en buena forma para poder cumplir tantos espectáculos sin morir. Cada seis meses habían exámenes de la forma física de cada artista, y siempre daba muchas ganas sobrepasar a si mismo cada vez. Para mantenerse en forma nos ofrecían varias clases dirigidas por los profesionales del fisio. Clases de abdominales, ayuda personalizada el pilates y pesos, y mi clase preferida el “jump class”. Como se puede adivinar por su nombre, el “jump class” era básicamente media hora de puro saltar, de cada manera imaginable. Saltamos con cuerda, sin cuerda, encima de cosas, por arriba de obstáculos, y por arriba de uno a otro. Lo tuvimos dos veces por semana y aunque ninguno de estos clases era obligatorio, yo fui casi cada vez. Era fantástico para mantenerse en forma, y el cardio más divertido que he hecho en mi vida.

El Circo del Sol

Hoy en día doy clases de cardio al aire libre que han derivado de todo que aprendí en el “jump class”. También habían muchas oportunidades de aprender nuevos habilidades de otras artistas, la mayoría de cuales ya estaban como familia. Aprendí a bailar mucho mejor de nuestro bailarín principal, y equilibrio de manos (o verticales) con la ayuda de varias personas que conocían hacerlo bien.

Por otro lado, dedicar tanto tiempo que quería a los entrenamientos pronto era simplemente imposible. Haciendo tantos espectáculos por semana desgastaba mucho el cuerpo. Después de un par de años de este horario, pasaba más y más tiempo haciendo fisioterapia y masajes que haciendo entrenamientos. Acabé de tener muchas lesiones pequeñas por el uso excesivo del cuerpo. Tuve un dolor constante en la cadera, agujetas por lo menos en una parte del cuerpo cada día, y no podía vivir sin tres o cuatro masajes terapéuticas de la espalda por semana.

Cirque du Soleil

También las cremas contra dolores musculares se convirtieron en mis mejores amigos. Aunque a veces tenía mucho dolor, la verdad es que tuve suerte que nunca me ha pasado nada grave. Habían varios casos de lesiones muchas peores de otras artistas: brazos, narices y ligamentos rotos, a veces tardando casi un año en recuperar. Aprendí mucho de los límites de mi cuerpo, y muchas veces me sorprendí a mí misma con cuanto podía aguantar. También aprendí a escuchar a mi cuerpo para saber cuándo tenía que ir más despacio y encontrar tiempo para descansar para no lesionarme. Antes siempre pensaba que lo mejor que puedes hacer para avanzar es forzarse hasta que no puedes más, pero en mis cuatro años y pico en el circo realmente aprendí el valor que tiene saber cuándo descansar.

El Circo del Sol

Hoy sigo entrenando, mejorando, aprendiendo cosas nuevas y trabajando por mi propia cuenta. Ya no tengo los dolores constantes que tenía en el circo, y solo de vez en cuando tendré agujetas. Casi nunca necesito ir al fisioterapeuta. Hoy tengo 24 años y sigo ganando flexibilidad en las piernas, y manteniendo mi flexibilidad en la espalda, algo que antes parecía que será imposible a esta edad. Pero gracias a mi experiencia tan informativa, divertida y muchas veces difícil, ya sé exactamente qué hacer, y lo más importante, que no hacer para poder mantener mi cuerpo sano y hábil para muchos años más. Aprendí muchísimas cosas que ningún curso en el mundo no te podrá enseñar. No hay nada igual que experiencia personal. Hoy en día vivo en Barcelona, doy clases de flexibilidad, cardio, y fitness y con mucho gusto paso mis conocimientos a mis alumnas y alumnos.

 

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