Marcel Zamora: “Un Ironman es un reto que nunca llegas a dominar”

La larga distancia en triatlón es el afán y especialidad de Marcel Zamora que decidió probar suerte en un mundo donde “nadie te ragala nada”.

Marcel Zamora, triatleta profesionalUn Ironman y el palmarés deportivo de Marcel Zamora presentan cierta similitud que podría definirse en tan solo una adjetivo: interminable. La larga distancia en triatlón es el afán y especialidad del catalán que decidió probar suerte en un mundo donde “nadie te ragala nada”. El mismo triatleta describe la profesionalización como un proceso en el que “tú debes de luchar para estar arriba”.

Después de haber culminado victorias inconcebibles en el Ironman de Niza, de Mónaco o de EmbrunMan, Marcel Zamora se ha consagrado como triatleta internacional reconocido en un deporte que constituye su más puro estilo de vida y que promete contagiarlo a las nuevas generaciones para fomentar la cultura de estas tres disciplinas.

Hablamos con… Marcel Zamora, un hombre de acero.

DEPORLOVERS: Siempre has permanecido en contacto con el deporte gracias a las influencias que recibiste de tu padre y de tu hermano. ¿Pero cómo surgió tu interés por el triatlón? ¿Cuánto tiempo llevas dedicado a este deporte?

MARCEL ZAMORA: Pues este 2016 ya será mi 21ª temporada dentro del mundo del triatlón, ha pasado muy rápido. Mi interés empezó en el 94 cuando estaba haciendo atletismo y veía unos compañeros hacer duatlón, entonces les empecé a preguntar. Al poco tiempo busqué una bici de carretera ya que siempre hicé BMX y MTB. Al cabo de unos meses en el instituto unos compañeros hacían triatlón y me dijeron de ir a entrenar con ellos y allí pasé a ser miembro del mítico DREAM TEAM TRIATLÓ, de la mano de Pere Bossa.

D: ¿Cuándo te diste cuenta de que el triatlón ya no era solo un hobby sino que también se había convertido en tu trabajo?

M. Z: Creo el club cada vez se involucraba más hasta que llega el día mágico en que Iván Raña me dice que tengo que dar el paso y dedicarme solo a entrenar, que él cree que puedo hacerlo bien pero que hay que estar dedicado al 100%. Así que no lo pensé. O todo… o siempre me quedaría con la duda. Pocas veces lo he visto como un trabajo. Es verdad que no siempre es fácil pero es mucha más pasión que trabajo.

Marcel Zamora larga distancia

D: ¿Cómo describirías este proceso de profesionalización?

M. Z: Un proceso de madurez y de muchísima constancia con un punto de tozudería muy elevado. Aquí nadie regala nada. Puedes tener entrenador, manager, gente que te empuja desde cerca… Pero al final tú eres quien tiene que luchar para estar arriba.

D: Pere Bossa fue hasta el 2005 tu entrenador. ¿Qué es lo que más has aprendido con él? Si pudieras quedarte con un mensaje…

M. Z: Disciplina y mucha pasión por el deporte de la manera más sencilla.

D: Como bien sabemos el triatlón ofrece la posibilidad de disfrutar de tres deportes y llevarlos al extremo. ¿Con cuál de los tres te consideras más especializado? ¿Amas los tres por igual?

M. Z: Con el correr siempre he tenido una facilidad inhata y es el que más me ha hecho disfrutar. La bici muchísimo. Nadar, he conseguido encontrarle una sonrisa con los años, pero es complicado tener una buena alianza con los tres siempre ya que cuando estás muy bien en uno, cojeas un poco en algún otro.

D: ¿Cómo te diste cuenta de que tu cuerpo y mente estaban preparados para someterse a una de las pruebas más extremas del mundo? Un Ironman. ¿Qué sentiste al experimentarlo por primera vez y dónde fue?

M. Z: Hacía muchos años que tenía esa sensación de que la larga distancia era mi lugar en este deporte. Varios años haciendo media distancia y mundiales distancia C, me llevaban de camino directo a la distancia que todo triatleta de larga sueña. En 2002 debuté con 24 años en el IM de Austria. Aquel día sentí que esto era durísimo pero también una sensación de felicidad interior muy grande. Realmente la sensación en mi interior de haber conseguido algo especial en el deporte, no de demostrar a nadie, sino de lo que era capaz de hacer y que podía hacerlo aún mucho mejor. Con los años la sensación es muy diferente de cuando debutas.

D: Un Ironman son palabras mayores… No todos somos de hierro ni estamos capacitados para este desafío. Tras tantos Ironmans competidos, ¿qué supone para ti una prueba de tales dimensiones?

M. Z: Un reto que nunca llegas a dominar, que entrenas duro cada día pero en carrera sientes cosas que no te suceden entrenando por muy duro que entrenes. Entonces, ese factor sorpresa y más la presión que te impones para estar lo más arriba, supone una cita complicada de administrar pero que una vez cruzas la llegada te das cuenta que ha valido la pena el tiempo invertido. Aunque hay que reconocer que cuando lo quieres hacer bien, pocos Ironman puedes hacer al año por el desgaste mental y físico que supone.

D: Además de triatleta profesional también eres entrenador en esta modalidad y te dedicas a trazar planes de entrenamiento personalizados. ¿Qué es aquello fundamental que deberían tener en cuenta los recién iniciados en este deporte? ¿Cómo acostumbrar su organismo a las largas distancias?

M. Z: Disfrutar y no tener prisa casi parece un tópico que decimos los entrenadores o los que llevamos muchos años en esto, ¡pero es la sencilla realidad! Creo que el querer demostrar a los demás de lo que eres capaz te puede llevar a errores y dejar de disfrutar todas las etapas. No digo que haya que estar 10 años haciendo triatlón ya que el deporte es muy amplio, pero tampoco querer hacerlo todo en uno. Hacerse el tatuaje y colgar el neopreno.

El organismo se va acostumbrando a lo que le des, la diferencia está en como se lo des. Bien pautado y con coherencia siempre se puede llegar más lejos y disfrutando más del camino.

Marcel Zamora, Ironman

D: ¿Dónde reside el éxito de un triatleta? ¿Cómo llegar a la cima?

M. Z: En mi caso, el éxito reside en la constancia y divertirme de todo lo que me ha dado el ser profesional de este deporte. Viajar a muchos lugares diferentes, muchas competiciones diferentes donde buscar siempre un objetivo nuevo… Creo que mi éxito reside en que es bueno centrarse en unos objetivos principales y entrenar duro para conseguir ganar y el resto de carreras que complemente ese objetivo pero que sean cada temporada diferentes. La monotonía nunca es buena.

Creo que todos somos diferentes. A mí me ha funcionado un sistema de intentar guiarme por mi instinto de libertad en todos los sentidos, me autoentreno, libertad de calendario dentro de lo posible. Y siempre escuchar a mi cuerpo qué necesita.

D: ¿Qué recorridos te gustan más? ¿Disfrutas más corriendo o pedaleando por la montaña? ¿O eres más de escenarios urbanos y carretera?

M. Z: Cuanto más duros mejor y si hay subidas largas aún disfruto más. La verdad que en muchos momentos he pensado que quizás la MTB hubiera sido otra posibilidad, porque realmente me flipa la bici de montaña. Intento competir en algunas carreras de etapas en solitario o en pareja, creo que es muy complementario a principio de temporada y disfruto como un enano. Correr me gusta mucho pero es mucho más lesivo si realmente te pones hacer trail largo.

Las cicloturistas también me gustan mucho o las maratones de asfalto, pero soy más de vida en la montaña.

D: ¿Cuál ha sido el lugar / entorno más espectacular donde has competido?

M. Z: En los Alpes y en Asia. Me encanta competir allí, es mucho más autentico, extremo y salvaje. Las aventuras que te suceden en una prueba en Asia, son dignas de chistes, siempre tienes anécdotas que hacen cada carrera especial.

D: Situación del triatlón en España según tu opinión. ¿Hay un buen nivel de profesionales? ¿Cuál es la mayor debilidad de este deporte?

M. Z: Somos una de las mejores potencias a nivel profesional y a nivel de aficionados que lo practican también. Pero creo que falta mucha más cultura deportiva en nuestro deporte, más pasión por el entrenar, por la lucha de uno mismo. La debilidad está en el “postureo”. Creo que el triatlón no son fotos para enseñar, son recuerdos internos para uno mismo y que te sirven para entender que nada es tan difícil como parece.

D: Cinco victorias consecutivas en el IM de Niza, dos del 70.3 de Mónaco, cinco en el EmbrunMan… En definitiva, un cúmulo de brillantes títulos. ¿Cuáles son los resultados de los que estás más satisfecho? ¿Cuál destacarías y por qué?

M. Z: Todos los que has nombrado los he vibrado muchísimo durante estos años, quizás más los últimos años cuando me ha costado más. En Niza muchos años ganaba y me parecía que era muy fácil hacerlo, ahora les doy más valor que en su día. Todos han sido resultado de muchas horas en solitario y los que no he ganado igual, pero todos esos días han sumado al resultado de quien soy.

Por encima de todos está el Embrunman de 2012. Salí de una lesión de fatiga arrastrada de finales de 2011. Por un tiempo sentía que no volvería a ganar una grande, había perdido cierta confianza. Ese día me volví a sentir especial y creo que por eso aún estoy en activo como profesional.

D: ¿Dónde te gustaría llegar con este deporte? El sueño que te queda pendiente…

M. Z: Como profesional, me gustaría poder continuar unos años más sin lesiones y disfrutar igual que hasta hoy el día que me retire. Pero sobre todo cuando termine, quiero poder llevar a muchos triatletas a disfrutar de triatlones pequeños por todo el mundo, fomentar un triatlón más puro en las generaciones jóvenes y seguir dentro este modo de vida.

El sueño que me gustaría vivir… El día que tenga un hijo y compartir todo esto con él.

También te puede interesar

Comentarios